Amazon bajo sospecha

Por Vanessa Prado

Hace apenas un mes el famoso portal de noticias Music Trades, publicación dedicada a la industria musical, publicaba un artículo titulado “Amazon Under Fire”, que traducido sería algo así como “Amazon en el punto de mira”. Os explicamos en este artículo cómo funciona Amazon y hablamos de la confianza de los productos que podemos encontrar.

Como casi todo el mundo sabe, Amazon empezó como una tienda de libros online en los Estados Unidos, y poco a poco fue incorporando nuevos productos de todas las categorías hasta convertirse en el gigante que es hoy, una de las cinco empresas punto com que más facturan a nivel mundial. Vamos a explicaros un poco cómo funciona por dentro, para que podáis juzgar por vosotros mismos las múltiples acusaciones que ha recibido sobre vender productos falsificados.

Amazon vende todo tipo de artículos, desde teléfonos móviles a artículos de ferretería, desde discos a ropa, zapatos, joyas, electrodomésticos, papelería, muebles… y por supuesto, también vende instrumentos musicales y accesorios como cuerdas de guitarra, fundas, cables de instrumento, etc. ¿Cómo consigue Amazon disponer de un catálogo de productos tan amplio? Amazon dispone de dos formas de adquirir los productos que vende: la primera, es comprarlos directamente a las marcas (por ejemplo, Apple), y venderlos directamente desde su página web, en España www.amazon.es, aunque dispone de páginas para cada país; la segunda forma de conseguir tener ese extensísimo catálogo, la denominada “Market Place”, es cuando una tienda cualquiera de cualquier parte del mundo vende en Amazon, a cambio claro de que la tienda particular ceda una jugosísima comisión a favor de la gigantesca plataforma. Para que quede claro, si una tienda de zapatos de Eslovenia quiere vender en Amazon, tendrá que pagar una cuota mensual y, además, un porcentaje de cada una de las ventas a Amazon (producto y envío) que realice a través de la plataforma. Las comisiones varían según el tipo de producto, pero os podemos asegurar que no son pequeñas. De esta manera, podemos encontrar dos tipos de vendedores en Amazon: Amazon, y el resto del mundo.

Bien, hasta aquí todo claro ¿verdad? Vemos sus anuncios en la tele, reconocemos el logo de su embalaje, hacemos cualquier búsqueda en Google y nos sale entre los principales anunciantes (eso, salir los primeros en Google, vale muchísimo dinero, pero eso es otra historia), y en fin, es parte de nuestra realidad. Pero lo cierto es que, si entre nuestros familiares o amigos hablamos de Amazon, seguro que hemos escuchado algunas veces que Amazon vende productos falsificados o que no han pasado los controles de seguridad de los diferentes países en los que se venden esos productos. Hay muchas referencias en prensa (aunque, misteriosamente, cada vez menos) que hablan de este fenómeno. Desde juguetes para niños con cantidades de plomo que superan cientos veces lo permitido, productos farmacéuticos que, una vez analizados, no se corresponden con lo que describen en la página o que pueden resultar peligrosos para la salud, piezas de ordenador sospechosas y productos falsificados de conocidas marcas de todo tipo, o productos prohibidos. Es un hecho que esto pasa, y por eso, debido a estos problemas, hay marcas como Nike, Dior o Luis Vuitton, nada más y nada menos, que han decidido no vender en Amazon, sumado al hecho de que, por la política del precio mínimo, Amazon suele “reventar” los precios (en jerga empresarial, así es como se dice cuando el precio está tan rebajado que se vende prácticamente a costo, o con muy poco margen de beneficio), y las compañías no están dispuestas a ver cómo sus productos se devalúan cara al consumidor, con el desprestigio que eso conlleva tanto en producto como en marketing.  

Otro punto más a destacar es la enorme cantidad de marcas blancas encubiertas que el gigante online está creando. El modelo Mercadona funciona. ¿Para qué tiene Amazon que comprar productos de una marca, pudiendo ellos mismos fabricarlos en Asia y venderlos con un margen de beneficio mucho mayor? Evidentemente, no hablamos de Viceroy o Carolina Herrera: estamos hablando de esas marcas de ropa que podrías comprar en cualquier supermercado o en cualquier tienda del Grupo Inditex, todo fabricado en Asia en dudosas condiciones de explotación laboral y con materiales de baja calidad, pero con envío “gratis” en 24 horas. Mola ser Prime. ¡Si tienen hasta su propia plataforma de televisión!

Bien. Ahora tenemos una big picture (en inglés, composición de lugar) con todo lo que hemos expuesto. De una parte, una compañía Billonaria con B que no está dispuesta a dejar de ganar ni un solo céntimo (lógico, para eso están), y por otro, el puto desmadre que paga siempre el consumidor. Vamos pues a examinar con detalle lo que pasa con nuestros asuntos, porque lo que se refiere a los instrumentos musicales es asunto nuestro (o como se dice en inglés, it´s our bussiness).

En el texto de Music Trades (solo disponible para suscriptores) se hace una revisión de los principales problemas que afectan al negocio de la música.

Cuidado: TRES SENADORES DE ESTADOS UNIDOS han pedido a Amazon.com que intensifique los esfuerzos para eliminar los artículos inseguros y etiquetados incorrectamente que se ofrecen a la venta en su sitio web. Esta acción se produce después de que un reciente informe de investigación del Wall Street Journal descubrió 4,152 artículos a la venta en Amazon que no incluyeron advertencias de seguridad obligatorias, la Agencia de Protección al Consumidor los declaró «inseguros» o carecieron de la aprobación del Underwriters Laboratory (UL). La alarma saltó cuando un casco de moto, al parecer, no cumplía con la normativa de seguridad y el usuario acabó sufriendo un grave accidente. La mismísima revista Forbes publicaba un artículo sobre los millones de discos de música falsificados que Amazon vende, y las pérdidas que esto supone. Hasta la prestigiosa revista Billboard se hacía eco de esta noticia. El Washington Post se suma también a este escándalo, por lo que no podemos decir que sean solo rumores. The Counterfeit Report, un bufete de abogados americanos que podrían ser el equivalente a Facua o a OCU, listan todos los productos encontrados. Según un estudio de The Counterfeit Report, desde mayo de 2016 ha habido 58.000 productos falsificados en Amazon, pero el de productos falsos es mucho mayor porque el estudio solo recoge a las marcas asociadas a The Counterfeit Report.  En América se lo toman muy en serio. ¿Hacemos lo mismo aquí, en el viejo continente?

La vigilancia de productos inseguros y mal etiquetados presenta un serio desafío para el modelo de negocio de Amazon. Para cumplir con su objetivo de ofrecer la selección más amplia a los precios más bajos, el gigante en línea ha abierto su sitio a vendedores externos que ahora representan el 60% de su volumen minorista. La amplia selección que ofrecen estos minoristas independientes también impulsa el tráfico del sitio web, ayudando a vender otros servicios de Amazon. Sin embargo, examinar el inventario de 2.5 millones de vendedores externos requeriría personal adicional y costos que podrían socavar los precios competitivos de Amazon. Según Music Trades, un portavoz de Amazon ha declarado que la compañía «toma las preocupaciones de la seguridad del consumidor con la mayor seriedad«, pero simultáneamente rechaza cualquier responsabilidad por los productos defectuosos vendidos por minoristas externos, alegando que es solo una «plataforma».

El presidente de D’Addario & Co., John D’Addario, fue uno de los pocos que reportó productos falsificados reales: un tercero ofreció recientemente versiones originales de sus cuerdas de guitarra más populares. Aunque el embalaje era prácticamente idéntico a la versión auténtica, estaba marcado «Made in China», un regalo muerto, ya que todas las cuerdas D’Addario se fabrican en los EE. UU. Amazon aparentemente aceptó las falsificaciones e incluso las mezcló con su inventario de auténticas cuerdas D’Addario. Solo después de arduos esfuerzos, ojo, por parte de la organización D’Addario se eliminaron las falsificaciones. La elegante declaración por parte de John D’Addario fue: «Si bien las herramientas de Amazon para combatir las falsificaciones han mejorado con el tiempo, la carga principal sigue siendo del propietario de la marca«. Desde Stringsfield Guitars podemos dar fe de este problema: un asunto que aparentemente está solucionado, pero que nos trajo de cabeza durante muchos meses. ¿Cómo podía ser que en Amazon hubiera cuerdas tan baratas? Porque no eran originales de D´Addario, eran falsificaciones.

Ibanez o Tama han sido otros de los perjudicados. Las falsificaciones absolutas no han sido una preocupación importante para Shogo Hiyashi, presidente de Hoshino US. Lo que le preocupa son los numerosos «vendedores desconocidos» que ofrecen sus productos, a menudo por debajo de los precios del MAP. «No podemos vigilarlos«, dice. «Usan las imágenes de nuestros productos en el sitio, pero no estamos seguros de que los consumidores obtengan productos auténticos de Ibanez y Tama, o los niveles apropiados de servicio«. Steve Patrino, presidente de The Music Link, expresa preocupaciones similares. «Dejamos de vender directamente a Amazon hace un año porque era demasiado difícil«. «Durante el último mes estuve trabajando en el proceso del Registro de marcas de Amazon para que podamos actualizar nuestros listados«, dijo Simon Campling de G7th Capos. «No es un proceso particularmente fácil, especialmente porque no puedes hacer que nadie hable”. Mike Matthews de Electro-Harmonix tiene una queja similar. «No podemos hacer que eliminen imágenes«, dijo. «A pesar de nuestras numerosas quejas, continúan utilizando nuestras imágenes con derechos de autor, a pesar de que no les hemos suministrado productos nuevos en los últimos dos años y medio«.

Vale, entonces ¿qué significa comprar en Amazon? ¿Qué supone para nosotros comprar a una empresa que cada segundo gana 4.722 de dólares, cada minuto 283.000 dólares, y más de 17 millones de dólares CADA HORA? La base del éxito de Amazon se sustenta en tres pilares, las tres grandes claves del “nuevo” mundo de la venta digital: que el envío es rápido y muy barato, la política de precios bajos, y la gran variedad de artículos. Analicemos esto. El envío rápido NO es gratuito, aunque sí muy barato y, en palabras castellanas “sale a cuenta”: a quién no le sale a cuenta es a los trabajadores de Amazon, que ya acudieron a la huelga el año pasado, esos a los que al principio  veíamos perfectamente uniformados y con sus PDAs relucientes monitorizando los envíos, y que ahora van en chándal y prácticamente te lanzan la caja sin apenas pedir ninguna comprobación (experiencia personal), la política de precios bajos, lo que hemos comentado más arriba: marcas blancas, productos sin control de calidad, grandes comisiones a las tiendas del Market Place, y salarios bajos de nuevo para los trabajadores, a lo que debemos añadir la política tributaria que les permite pagar muchos menos impuestos (IVA e IRPF) que el resto de tiendas online españolas, por tener su sede en Luxemburgo, que, como bien en sabido, es un paraíso fiscal. Y el tercer punto, la gran variedad de artículos, que como bien hemos visto son derivados de las tiendas que venden a través del portal. Lo que no hemos dicho ha sido qué pasa con las devoluciones, eso que tanto nos gusta de Amazon también. A nosotros, Stringsfield Guitars, Amazon nos contactó varias veces para incorporar nuestro catálogo, total o parcialmente, a su ya enorme stock de productos, y en aquel momento mantuvimos largas conversaciones telefónicas examinando la letra pequeña, y lo que nos contaron sobre las devoluciones es que, cuando el producto es devuelto, ellos no se hacen cargo de las condiciones en las que pueda llegar, es decir (y esto es un caso real, obviamente ellos no lo contaron): que si nosotros vendemos un pedal de efectos a través de Amazon, ellos cobran su comisión, y si el cliente decide devolver una caja con un ladrillo dentro (insisto, caso real a una tienda española, 100% contrastado), es tu puto problema. Esto es Amazon, gloria bendita.

En cualquier caso, y para concluir, el asunto de las falsificaciones y de los productos sin control de calidad no es ninguna tontería. Los daños que están haciendo a los pequeños mercados como el español, y la presión del pequeño comercio offline están siendo mucho más graves de lo que a priori pueda parecer. Está claro que la comodidad de poder comprarte unos calzoncillos, unas cuerdas de guitarra, un libro, y un peluche para el cumpleaños de la niña, todo en la misma plataforma, y además sin tener que buscar la cartera para meter el número de tarjeta (cuidado con eso, infórmense), pero en la vida nada es gratis, y eso acabará pasándole factura a alguien en algún lugar del mundo, incluso si ese lugar está a la vuelta de la esquina de tu casa.

Sabemos que el problema de las falsificaciones de cuerdas de guitarra o bajo no es solamente de D´addario. Hay mucha información que no podemos revelar (y eso que ya os hemos contado muchas cosas que quizá no deberíamos contar) y que está siendo investigada sobre otras marcas y otros productos. En otros sectores seguramente pasarán cosas muy parecidas, y esto no es un juego, nos jugamos el sostenimiento de una economía, la nuestra, la del país donde vivimos. Las tiendas españolas que venden productos de marca siempre lo hacen a través de los distribuidores autorizados de cada marca en España, y siempre dentro de la legalidad, todo comprobado, revisado y enviado directamente desde la marca, sin trampa ni cartón. Seremos más pequeños (y me refiero a todas la tiendas online españolas, que cada vez somos menos) pero somos honrados.

Y eso debería valer para algo.

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